jueves, 1 de mayo de 2008

El Topo, un film de Jodorowsky


Tuve la oportunidad de ver una película muy interesante: El topo. Un film dirigido, escrito y protagonizado por Alexandro Jodorowsky. La película es en si una muestra de uno de los espectros mas extremos del cine, y del arte en general. Lo grotesco y lo estético fusionados en una película que utiliza como recurso narrativo (y estético) la dualidad en constante interacción, casi (con)fundiéndose entre si. El bien y el mal, lo bello y lo grotesco, el este y el oeste, el cristianismo y el budismo, el hombre y la mujer, símbolos sobrepuestos que se van mezclando y confundiendo sobre la iconografía religiosa y del poder. Se juega con los opuestos en una espiral de símbolos. Incluso el final de la pelicula es final y principio al mismo tiempo.

La narración de la película se da a través de dos momentos. El primer describe el proceso de cambio que justifica al segundo. Durante una primera parte el Topo se busca a si mismo, mediante el conflicto (con el y con otros) conociendo a 4 grandes maestros que hacer recordar las películas asiáticas de kung fu. Los cuatro maestros "le hacen ver el camino" que lo lleva a su muerte, porque para renacer ha que morir primero. El topo es aquí un justiciero, un violento liberador de los oprimidos, un mesías. Su renacimiento da lugar a la segunda mitad de la película, en la ya no viaja mas en busca de si mismo, sino de los demás. Se transforma en una especie de monje que busca liberar a un incomprendido y discriminado pueblo de su encierro. Aquí, libre de sus ataduras anteriores entrega todo para ayudar a los desposeídos, llegando a la humillacion y denigracíon propia para ayudar a los demás. Esta segunda parte, mucho mas directa y menos simbólica, transcurre en un pueblo que es una sátira burlesca de la sociedad moderna con todos sus vicios. Finalmente, al ver frustrados e inútiles sus intentos por ayudar, desata sobre le pueblo un apocalipsis que lo lleva al suicidio.

La película, heredera del teatro del pánico y del absurdo, resulta siendo una catarsis. Provoca una reacción fuerte en el espectador. Ya ea que te impacte su fotografía, que te maraville su simbolismo, que te asquee su crudeza, o cualquier otra cosa, la película no pasa desapercibida para ninguno. La película puede gustar o no al espectador (a mi me gusto), pero es imposible que le sea indiferente. Un western a medias, solo en apariencia, que encierra una irreverente critica a la moral, lo sagrado y la hipocresía del poder.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya lo quiero ver... No lo he visto... me lleva... mi mamá me va a correr... jaja.

Ahora si corro!!

Anónimo dijo...

Habrá que verla entonces

;-)


Muchos besos y abrazos.